Cuando la personalidad es rígida al punto de ser incapaz de cambiar como reacción a circunstancias cambiantes - decimos que presenta un desorden. Una persona así toma sus impulsos de comportamiento, emocionales y cognitivos exclusivamente de otros. Su mundo interior está, por decirlo así, vacío. Su verdadero yo está desperdiciado y es disfuncional. En su lugar tiene un tiránico e ilusiorio Falso Yo.